el blog de reseñas de Andrés Accorsi

viernes, 10 de julio de 2026

VIERNES EN BLANCO Y NEGRO

Tengo un par de libritos leídos y un rato para reseñarlos, así que ahí vamos. Empiezo con una timba que salió bien: sin la menor idea de lo que me iba a encontrar adentro, me compré Rezos Macabros, un libro de historias cortas de Yosuke Takahashi, un mangaka al que desconocía por completo. Algún día tenemos que hablar de por qué no encuentro divulgadores de historietas que hablen de estos mangas, los analicen, los recomienden y nos expliquen por qué está bueno que (además de tener 700 títulos todos muy parecidos entre sí) haya lugar en el mercado local para propuestas de esta índole. ¿Será que yo soy un goma que no sabe dónde encontrar estos contenidos? ¿O de verdad no hay colegas que hablen de estos mangas? Porque no me desagrada la timba de comprar comics a ciegas, pero me niego a normalizarlo y por supuesto a idealizarlo. Esta vez, sin embargo, la timba salió bien y me encontré con un mangaka muy eficaz para los relatos breves, un tipo con mucha imaginación y muchos recursos para plantear y resolver tramas de terror y fantasía en muy poquitas páginas. El estilo gráfico de Takahashi es de base muy clásica, en primera instancia no muy diferente del de la Takahashi más gloriosa, la querida Rumiko. Pero hay algo más: Yosuke Takahashi maneja una técnica muy interesante para incorporar masas negras y grises, que no sé si es carbonilla, o una herramienta digital que imita ese efecto, de línea entrecortada, texturada, algo etérea, que queda muy bien cuando el autor dibuja criaturas monstruosas, sombras ominosas, o incluso personajes con cabello oscuro. La narrativa tiene lo suyo, también: yo soy bastante enemigo de la puesta en página que consiste en partir la plancha al medio y dibujar una viñeta en la mitad superior y otra en la mitad superior. Takahashi hace esto muchas veces a lo largo del libro, y -para mi sorpresa- le sale bien: la página no pierde unidad, el relato no se deshilacha, no resulta un obstáculo para el flujo normal de la lectura. Y lo otro que me llamó mucho la atención es la habilidad de este autor para combinar la clásica historia corta de misterio o terror (esas con un giro al final que te sorprende o te arranca una sonrisa macabra) con el sexo. El sexo está muy presente en las historias de Rezos Macabros, de manera muy variada. Desde momentos hot en medio de un thriller sangriento, a argumentos que giran 100% en torno a gente que garcha, a apariciones totalmente normales de personajes trans, a una historieta (brillante) que se centra en la denuncia de un abuso sexual intrafamiliar. A priori, el dibujo redondito, amistoso y luminoso de Takahashi podría parecer incompatible con la oscuridad de algunas historias y con el voltaje erótico de otras, pero esa tensión también está muy bien resuelta por el mangaka. En total, el libro de Ivrea incluye 30 historias cortas, de las cuales no menos de seis o siete me parecieron geniales (medalla de oro, sin dudas, para "Mariposas Rojas"). Hay unas cuantas más muy buenas y muy poquitas que me dejaron gusto a nada. Hay historietas mudas, historietas muy jugadas al texto (bien ahí la traducción de Adrián Schwarzfischer), algunas con mucho protagonismo de los grises aplicados en el photoshop, otras con un claroscuro más extremo, algunas más truculentas, otras más cómicas, pero el promedio es sumamente satisfactorio. Ojalá aparezcan pronto nuevos libros con material de Yosuke Takahashi en el mercado argentino.
Después de muchos años ausente de la escena de la historieta argentina, volvió Fran López, a quien algún memorioso recordará como el dibujante de Autobiógrafo, una historieta que hacía en dupla con Federico Reggiani para el seminal blog Historietas Reales. El López que encontramos en El Disco de Oro se parece poco a aquel, primero porque escribe sus propios guiones y segundo porque gráficamente evolucionó muchísimo. Ahora parece una cruza entre Fola y Brian Jánchez, con un uso muy particular de la mancha negra. El trazo de López no busca en ningún momento ningún grado de realismo ni intenta reproducir de manera académica la anatomía de los personajes, la perspectiva de los escenarios que estos habitan, o los efectos de iluminación. Como está absolutamente todo reinterpretado a través del prisma de ese estilo tan personal, hay cosas que las tenés que mirar varias veces para darte cuenta qué son. ¿Eso es un teclado? ¿Eso es un vaso? ¿Eso es una nave espacial? Las historietas están muy bien escritas, son gancheras, se sostienen en diálogos muy logrados y con el correr de las páginas, López las empieza a vincular. Como en esos libros de Jason, en los que uno cree que está leyendo historias cortas autoconclusivas, pero en algún momento los personajes o los lugares empiezan a reaparecer, o tenemos secuencias en el futuro que toman como cánon histórico las que vimos ambientadas en el presente, o nos cae la ficha de que el planeta ese al que fue un humano es el mismo donde nació la criatura extraterrestre que antes (o después) vimos en la Tierra. Este "efecto tapiz" está muy bien hilvanado y el hecho de poder interconectarlas les agrega sentido y atractivo a las historias, por encima de lo satisfactorio (o no) que te pueda resultar la resolución de cada una de ellas. En la mejor del libro, Fran no solo adopta este truco de Jason para vincular sutilmente historias aparentemente autoconclusivas: también toma del noruego el yeite de trabajar todo el relato con una grilla fija de cuatro viñetas iguales. "Tenés que confiar un poco más" me pareció el punto más alto del libro, tanto a nivel guion como a nivel dibujo. Pero no me animo a recomendarle El Disco de Oro a cualquier lector de historietas. Para disfrutar de esto, me parece que hay que entrenar varios años leyendo historieta del palo indie yanki, y desarrollar un ojo que te permita decodificar estilos gráficos raros, incluso retorcidos. Mencionaba unos párrafos más arriba a Brian Jánchez, y sí, sospecho que a los fans de Brian esto les va a resultar sumamente atractivo. López es un poco más atípico, más experimental que Jánchez, pero va por ahí. Y nada más, por hoy. Gracias de nuevo a tod@s l@s que se descargaron la Comiqueando Digital nº13 en https://comiqueandoshop.blogspot.com/ y a quienes todavía no lo hicieron, se las recomiendo enfáticamente, porque de verdad es un numerazo, con alta merca generada por especialistas de Argentina, Chile, Colombia, México y España. Nos reencontramos pronto con nuevas reseñas, acá en el blog.

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