el blog de reseñas de Andrés Accorsi

lunes, 6 de agosto de 2012

06/ 08: BOUNCER VOL.3

Mirá si todas las series fueran así... Este tercer tomo de Bouncer arranca un nuevo arco argumental (después de aquella magistral saga con la que arrancó la serie, repartida entre los dos primeros tomos) y lo hace de tal manera que no necesitás en lo más mínimo haber leído los álbumes anteriores. Si este es tu primer libro de Bouncer, ni vas a sospechar que antes hubo otros dos. Por ahí te preguntarás por qué le falta un brazo, pero bueno, no es lo importante. Alexandro Jodorowsky te presenta a los personajes que vienen desde el Vol.1 de la misma manera que a los nuevos, y de la misma manera que al conflicto que los va a envolver en este tomo y en el próximo. Todo da la sensación de empezar acá y eso es realmente muy, muy notable.
Por supuesto, lo grosso es que la nueva trama también está bárbara: Bouncer se convierte casi por accidente en el verdugo de su pueblo y recibe la orden de ejecutar a la mujer a la que ama y al marido de esta, un ex-esclavo negro que encontró oro y se convirtió en minero. Por algún motivo, Bouncer está seguro de que la pareja es inocente, y ahora va a tener que demostrarlo. En el medio, hay un enfrentamiento muy heavy con los muchachones de un peso pesado, un millonario que de a poco se quiere comprar todo el pueblo, incluyendo el saloon donde labura Bouncer. Y además hay un subplot que avanza poco e intriga mucho: los hombres importantes del pueblo que mueren envenenados por la picadura de una serpiente coral. Seguramente en el próximo tomo esto se integrará al tronco central de la trama.
El villano, el soberbio y desalmado Clark Cooper, es el personaje más opaco de este tomo. Es demasiado obvio, tiene pocos matices, tanto él como sus matones. Y el personaje mejor trabajado, lejos, es Noemie, la puta del saloon que tiene la mejor onda con Bouncer pero a la hora de los bifes, lo deja en banda para... no te lo puedo contar. La secuencia de la juventud de Noemie, su secret origin que termina con ella ya convertida en prostituta, es probablemente la más estremecedora de un tomo en el que las emociones fuertes se acumulan como las puteadas contra Macri por el paro de los subtes. Así como en los dos primeros álbumes sorprendían la crueldad, la violencia, lo escabroso de las atrocidades que veíamos perpetrar a los personajes, acá sorprende lo conmovedor de las escenas, cómo Jodorowsky juega todo el tiempo a exaltar sentimientos de lealtad, de amor, de amistad, de dignidad, pero también de codicia, de lujuria, de odio e intolerancia.
El otro integrante de la devastadora dupla de Bouncer, el maestro François Boucq, también hace, a su manera, una especie de “borrón y cuenta nueva”. No le cambia los rasgos al personaje principal, ni mucho menos, pero sí encuentra la vuelta para desprenderse del omnipresente fantasma de Jean Giraud, que tanto se notaba en los primeros tomos. Acá hay “giraudismos” sólo en las tomas amplias de los paisajes, esos cañones y desfiladeros semi-desérticos que sí, parecen copy-pasteados de algún álbum del Teniente Blueberry. Pero todo el resto es mucho más Boucq que en las entregas anteriores. Sobre todo las expresiones faciales (más extremas, más zarpadas) y las peleas, tienen cero Giraud y muchísimo Boucq. En el Vol.2, el creador de Jerónimo Puchero la descosió con una secuencia onírica, en la que uno de los personajes flasheaba bajo los efectos del peyote. Esta vez, el guión encuentra la forma de meter otra escena en esa onda y de nuevo, el lucimiento de Boucq es prodigioso.
Si no conseguís los dos primeros tomos de Bouncer, no te calentés: arrancá con el Vol.3 y dale para adelante. Yo ahora tengo que conseguir el Vol.4, a ver cómo catzo termina esta saguita, que arrancó con un tomo brillante, que no bajó ni un milímetro el altísimo listón propuesto por los dos anteriores. Aguante el buen western!

domingo, 5 de agosto de 2012

05/ 08: DC COMICS PRESENTS ELSEWORLDS

Trece años tarde, por fin pude leer aquel famoso especial de Elseworlds que Paul Levitz mandó a destruir antes de que se distribuyera, para evitar kilombos a raíz de una de las historietas de la antología, la de la babysitter de Superbaby, una genialidad de Kyle Baker y su esposa Liz. Tan genial era esa historieta que fue la que terminó por generar la gloriosa movida de Bizarro Comics. Por supuesto, al lado de esas 10 páginas, todo lo demás parece bastante mediocre. ¿Todo? No, también están las 18 páginas de Berlin 1939, aquel fastuoso Elseworlds de Batman escrito y dibujado por Paul Pope, que no estaban en la fatídica edición de 1999, pero que DC ya había republicado en el libro de Batman: Year 100 (lo comentamos en Abril de 2010 y está en la página 101 del primer libro del blog). O sea que las mejores 28 páginas de este TPB para pobres son material que yo ya había leído en otras ediciones. No resta puntos a la hora de recomendarlo, pero para mí fueron varias emociones menos.
Veamos qué onda el resto del material, el que fue rescatado del olvido para esta ocasión: Las primeras 10 páginas son interesantes. No tanto el dibujo, que es de Aaron Lopresti a media máquina, pero sí el guión de D. Curtis Johnson (el de Chase), que propone una mirada onda cuento de Lovecraft a una historia en la que dos inspectores de la policía de Gotham, Bruce Wayne y Harvey Dent, se enfrentan a unos extraños seres que se estiran y cambian de forma. Así aparecen (vinculados al origen de Two-Face) Elongated Man, Madame Rouge, Plastic Man, Elastic Lad y Metamorpho en roles absolutamente impredecibles. Con otro dibujante, me hubiera gustado que durara más de 10 páginas, porque daba para un poco más.
La siguiente historieta es muy graciosa: Bronwyn Carlton nos invita a revisitar la historia del DCU en un apócrifo documental de Darkseid TV, que es una parodia de MTV. Porque en este Elseworlds, los héroes no son héroes, sino bandas y solistas de rock y pop. Y Luthor es el principal magnate de la industria discográfica. Con esa premisa y con guiños y palos para las dos industrias (la de la música y la de los superhéroes) se sostienen 10 páginas muy ingeniosas, aunque dibujadas para el orto por el ineptísimo Greg Luzniak.
Chuck Dixon y Enrique Villagrán reinterpretan a las Birds of Prey en clave de tira diaria con onda comedia romántica, una onda Sally Forth o El Negro Blanco, pero con gente disfrazada que trabaja de justiciero urbano o de chorro enmascarado. Podría haber sido peor...
El pope de la Verdul Age y rey de las historias imposibles de encajar en cualquier continuidad, el incombustible Bob Haney, reaparece con una aventura de los hijos de Superman y Batman (que aunque no lo creas, protagonizaron muchas historias en las páginas de la revista World´s Finest de los ´70), por supuesto sosa, intrascendente y traída de los pelos. Y dibujada así nomás por Kieron Dwyer. Lejos, lo más flojo del TPB para pobres.
Tom Peyer y Ty Templeton nos invitan, en apenas dos paginitas, a imaginar a Superman presidente de los EEUU, con muy mala leche. Y Dixon se une al gran Trevor Von Eeden con una linda historia que une de modo macabro y jodido los orígenes de Superman y Batman. Lo más gracioso de la antología no son historietas, sino splash pages apócrifas credas por Mark Waid, Dan Raspler y Templeton a modo de parodia de las de la Silver Age. Espectacular.
Y la última historieta es una de ocho páginas escrita por Tom Peyer, una especie de gaste a Kingdom Come (de la que en 1999 la gente todavía se acordaba bastante) y a su secuela, The Kingdom. Pero no se termina de entender, no es una sátira obvia, sino medio retorcida. O por ahí hace referencia a alguna otra cosa que yo no pesqué. Lo cierto es que resulta más rara que buena, o que graciosa. El dibujo es del prócer porteño Ariel Olivetti, parejito, lindo, sólido.
Si no tenés el Bizarro Comics (o sea, si nunca leíste la historia de Letitia Lerner, la babysitter de Superman), y si no tenés ni aquel Batman Chronicles lleno de Elseworlds, ni el TPB de Batman: Year 100 (o sea, si todavía sos virgen de Berlin 1939), corré a buscar este TPB para pobres. Si no, entrale con recaudos, no le juegues todas las fichas, porque las historietas restantes tienen una calidad despareja y ni siquiera las buenas entran a la categoría de imprescindibles.

sábado, 4 de agosto de 2012

04/ 08: LA HISTORIA DEL BLUES

Este es un comic muuuy raro. Para empezar, hay que decir que en realidad es un producto accesorio de otro: un disco de la banda española Siniestro Total, editado en 2000 (al igual que el libro). En esa placa, la banda nos invita a creer que allá por los años ´30 existió un gran músico de blues cuasi-desconocido, llamado Jack Griffin, luego transformado en predicador tele-evangelista. Supuestamente, los españoles se cebaron mal al descubrir la música de este ignoto bluesman y, bajo su influencia, grabaron estas 12 canciones, todas ellas covers de grandes músicos yankis poco conocidos en España. En realidad, ni Griffin existe, ni los temas son covers (las bandas “homenajeadas” son todas apócrifas), ni el disco La Historia del Blues es un disco de blues: los temas recorren los diversos géneros de la música negra estadounidense del Siglo XX, del gospel al rap.
Entre tanta bizarreada, se coló este álbum, cuyos 12 capítulos responden a los 12 temas del disco, por lo menos en los títulos (no escuché las canciones). El elenco de dibujantes reunidos por el coordinador Óscar Palmer es acojonante, pero no todos los temas suenan bien. Veamos...
Arrancamos con unas maravillosas ilustraciones de Juan Del Peral Pineda, verdaderos dibujazos para contemplar días enteros, aunque casi sin intención narrativa. El primer track está a cargo del increíble Santiago Sequeiros, a quien siempre es placentero leer, haga lo que haga. Entre lo más destacado del libro está el segundo corte, obra de Víctor Aparicio, un relato breve, pero vibrante y perfectamente orquestado. Le siguen dos bellísimas ilustraciones del inmenso Xulio Daspastoras, que no tienen demasiada relación con nada de lo sucedido hasta ese momento en las historietas que –aclaremos- parecen querer contarnos la vida de Jack Griffin, el gran bluesman olvidado por la historia del blues. Las siguientes cuatro páginas desbordan de agua y de la magia de Javier Olivares, un dibujante prodigioso, con un grafismo hipnótico, un expresionismo fuera de control y una plasticidad digna de Lorenzo Mattotti. A Juan Carlos Pérez no lo conocía y me sorprendió gratamente: es un dibujante tranqui, sin estridencias, con un gran manejo de los climas y las expresiones faciales.
Para el sexto corte, la idea de contar la vida de Griffin se empieza a disolver entre otros delirios. Ahí aparecen las tres páginas a cargo del salvaje Bernardo Vergara, un genuino sucesor del estilo más zarpado de Gallardo y Mediavilla en la época en que estos le prendían fuego a las páginas de El Víbora. Esto es muy gracioso, pero no encaja ni ahí con lo que nos venían contando hasta ese punto. Las siguientes cinco páginas inauguran la sección a color con un hermoso trabajo, sin textos, de Álex Fito, el Chris Ware español. Esto engancha levemente con la historia de los primeros episodios, y aunque no lo hiciera, importaría poco, porque es una joyita. Afina la viola y sale escena el maestro Miguelanxo Prado, que nos ofrece seis páginas magníficamente dibujadas, que conectan más con la historia de Siniestro Total que con la de Griffin. Grossa, mal. Las siguientes cuatro páginas son un demencial experimento narrativo del gran José Luis Ágreda, un salto al vació complicadísimo, pero muy divertido, muy original y obscenamente bien dibujado. El interesantísimo Calo cuenta una muy buena anécdota que podría haberle pasado a cualquier músico negro. De nuevo, la conexión Griffin se disuelve, pero la historieta está muy bien.
Y ya cerca del final, nos quedan unas indescifrables ilustraciones de Antón Patiño, totalmente pasadas de rosca, y la historieta de Miguel Ángel Martín, donde se retoma en clave de rap algo que se contó en las primeras historias, que es el pacto entre Griffin y Satanás. Hay que prestarle mucha atención para pescarla, pero está la conexión con la historia que amagó con ser el hilo conductor del libro.
La clave, entonces, está en tratar de leer estas historietas como si fueran unitarias, en descartar la pretensión de unidad que les da el hecho de aparecer dentro de un mismo álbum. Olvidate del chamuyo de la vida de Griffin y leé las historias en un orden distinto al que aparecen en el libro. Así seguro se disfruta más. Sobre todo los dibujos, obviamente, porque en ese rubro, el elenco que reunió Palmer para este libro es imbatible. Faltó un poquito más de coordinación para que todos contaran más o menos la misma historia, aunque en una de esas, la onda era recrear un cierto eclecticismo que ya se veía claro en las canciones del disco homónimo. No descartemos esa posibilidad.
En definitiva, si sos fan de la historieta española, tenés que tener Historia del Blues. Si sos fan de Siniestro Total, también. Si no, seguí de largo sin prestarle mayor atención, a menos que andes con ganas de conocer a nuevos y asombrosos dibujantes por afuera del “más de lo mismo”.

viernes, 3 de agosto de 2012

03/ 08: THE UNWRITTEN Vol.5

Ufff... pasan dos semanas sin leer un comic de Vertigo y ya se me anquilosa el cerebro. Necesitaba esta dosis de historieta inteligente, compleja, punzante, incómoda y a la vez maravillosa y desbordante de fascinación. El tomo anterior por ahí fue más raro que bueno. Este es definitivamente brillante.
Tengo una sóla cosa desfavorable para decir: el recopilatorio trae seis episodios y todos están integrados al tronco de la serie. No hay un unitario descolguetti, como esos del conejo que estaban tan buenos. La verdad, me hubiese gustado que Mike Carey retomara esa punta, porque me intriga muchísimo saber cómo se va a integrar eso a la trama principal de The Unwritten. Además, en esos unitarios la serie pela dibujantes invitados muy interesantes, con mucha más onda que el dibujante titular, Peter Gross, que a mí me resulta apenas tolerable. Acá me tuve que fumar todo un tomo de Gross, o sea, todo un tomo sin un mínimo intento de lucimiento por parte de un tipo que tiene un techo muy bajito, que se limita a cumplir con lo justo. Por suerte hay muchos flashbacks a la década del ´30 y en esos pasajes aparece Vince Locke (quien ya metiera mano en varias secuencias del tomo anterior), a terminar con su estilo los bocetos de Gross. Obviamente, Locke levanta mucho los dibujos, le gana por goleada a la chatura del dibujante y logra páginas que desentonan menos con la altísima calidad de los guiones de Carey. Y por suerte están esas portadas zarpadas de Yuko Shimizu, demasiado buenas para ser reales.
Pero vamos a la historia. En el primer tramo, Tommy y sus amigos deben frenar una de las movidas más osadas del Cabal: una subasta de todas las pertenencias de Wilson Taylor, el papá de Tommy. Es un arquito corto, con algo de acción y bastante runfla, pero sobre todo muy jugado a la caracterización y a explicar o pasar en limpio algunas cosas de las que pasaron en los tomos anteriores.
Acto seguido se desencadena una saguita más extensa (cuatro episodios), que se llama On To Genesis, igual que el TPB. Esto arranca casi como un delirio: Wilson Taylor viaja de algún modo misterioso a una fecha anterior a la de su nacimiento, a mediados de los años ´30, adopta una identidad falsa y entabla una relación muy intensa (y muy bien orquestada) con una minita quien resulta ser la guionista y dibujante de The Tinker, un personaje de comics que preanuncia por algunos meses a Superman. Lo más raro de todo esto es que Wilson hace todo esto... confabulado con el Sr. Pullman, la cara más visible (y más violenta) del cónclave de villanos al que se viene enfrentando Tommy desde el inicio de la serie. ¿Qué está pasando acá?
De todo. Posta, son cuatro episodios complejísimos, en los que pasa de todo. En el presente, sin ir más lejos, el Cabal hace boleta a toda la gente que alguna vez conoció a Wilson o a Tommy: agente literario, novias, servidumbre, la amante de Wilson... no quedó ni el loro. En el pasado, vemos la génesis de un “hermano mayor” de Tommy (hoy ya anciano) que también se parece demasiado a un personaje de ficción. Por supuesto, todo el tramo de los años ´30 recupera el tono de las novelas hard boiled de la época, y a la vez se mete (dialoga, diría mi amigo Federico Reggiani) con The Adventures of Cavalier and Clay, la gran novela de Michael Chabon ambientada en los albores de la industria del comic de superhéroes.
Y claro, Carey no se pierde la oportunidad de bajar línea acerca de lo que yo llamo “El Pecado Original” (ver post del 4 de Febrero). Los malos se quedan con los derechos sobre este primer proto-superhéroe y declaman “Ya no se trata de los escritores. Ahora el medio es el mensaje. Ahora el plan es olvidarse de los autores y controlar el producto. Estas historias son como bombas. Bueno, si el copyright es nuestro bien pueden ser Nestum. Alcanza con chuparles la esencia a los peligrosos y mantener todo prolijito y seguro. Y si el guionista se queja, rajarlo y conseguir a algún otro pelandrún para que siga adelante”. Creo que nunca vi un comic acerca de los orígenes de la (mal llamada) Golden Age tan lúcido, tan agudo y además con tantas agallas, porque esto lo editó DC, la pionera en el arte de estafar a los pobres giles que allá por los años ´30 y ´40 crearon a la gallina de los huevos de oro.
En fin, una saga de The Unwritten absolutamente memorable y repleta de puntas que seguramente Carey seguirá explorando en los tomos futuros. Lo dije mil veces y lo repito: esta es una serie de lectura imprescindible para cualquier fan de la literatura y del comic de alto vuelo. Que no se corte. Nunca.

jueves, 2 de agosto de 2012

02/ 08: SETON Vol.2

Vuelvo con el naturalista viajero cuyas historias (basadas en hechos reales) nos narran Yoshiharu Imaizumi y Jiro Taniguchi, el mangaka fetiche de este blog. Cabe aclarar, porque en la reseña anterior no lo hice, que Ernest Seton existió de verdad: nació en 1860, murió en 1946 y pasó por todas las vivencias que nos narra este manga.
Para la segunda entrega, los autores nos proponen arrancar un poco más de atrás, desde antes de que Seton viajara a París a probar suerte en el mundo de las artes plásticas. En esta historia, Ernest tiene apenas 15 años y de pronto queda a cargo de una cabaña perdida en el medio del bosque de Ontario, a kilómetros y kilómetros de la civilización, junto a una chica y una nena que están gravemente enfermas, sin comida, sin balas para su rifle y sin fuerzas para resistir el ataque de un lince hembra, que también está cagada de hambre y sospecha que los humanos pueden ser un rico alimento para ella y sus crías.
Pero ese es el climax de la obra, el lince se decide a morfarse a los moradores de la cabaña cuando ya van 220 páginas del relato. Hasta ese punto, lo vimos a Ernest familiarizarse con el bosque, los animales de granja, sus primos (que son los que habitan la cabaña); vimos cómo el que hasta un punto era “el hombre de la casa”, el responsable del bienestar de la familia, se ve obligado a abadonar ese rol, y sobre todo vimos cómo la mamá lince no deja riesgo sin correr con tal de conseguir comida para ella y sus cachorritos, en una época de vacas sumamente flacas para los animales salvajes del bosque.
Como sucediera en el tomo anterior con aquel lobo pulentoso, Imaizumi no ahorra esfuerzos a la hora de convertir a esta lince en un personaje con todas las letras. No es una mera amenaza, no es un problema a resolver por Ernest: es un personaje posta, bien trabajado, construído, explicado y sobre todo entendido por el guionista. De hecho, las secuencias en las que la felina no aparece (todo ese largo fragmento que nos muestra cómo Ernest se construye una casita secreta en el bosque) pierden interés, no cumplen su función (que, supongo, debería ser la de descomprimir un poco la tensión que genera el relato). Por ahí sirven para poner algo de espacio entre una incursión de la lince por el terreno de los humanos y la siguiente. No mucho más. Sin la lince en escena, la historia se desinfla, mal.
Y como en el primer tomo, se hace inevitable una confrontación final entre el hombre (en este caso, el pibe) y la fiera. No te puedo contar cómo termina, pero sí advertirte que Imaizumi te va a pegar un golpe más bajo que todos los que nos pegaron las películas de Disney en nuestras largas y sufridas vidas. Una patada en las bolas tremenda, tomando 50 metros de carrera y con borseguíes recién estrenados. Jamás me imaginé que, a dos páginas del final, el guionista podía llegar a proponer un giro semejante en el argumento. Increíble, de verdad.
Por supuesto, el trabajo que hace Jiro Taniguchi en la faz gráfica es devastador. Acá hay menos olor a western y por ende se siente menos la influencia de Jean Giraud. Por ahí un toquecito en los cabellos de Ernest, pero el resto es todo re-Taniguchi. El realismo fotográfico de paisajes, construcciones y animales combinado con el estilo mucho menos realista para los personajes (especialmente Kate, la nena del grupo) genera un contraste riquísimo, muy típico del manga, pero que acá (no sé por qué) resalta más, se luce más, se disfruta más. A partir de la mitad, El Joven y el Lince (que así se llama la obra) es una historia de desesperación, en la que el instinto de supervivencia le gana por goleada a la inteligencia de Seton, a su agudeza para la observación de la vida salvaje e incluso a su inocencia cuasi-infantil. Taniguchi refleja ese proceso, ese tránsito hacia el borde del abismo con sublime maestría, con un trabajo formidable en los rostros de los personajes y con climas cada vez más oscuros y ominosos, logrados casi siempre con su prodigioso manejo de las tramas mecánicas. Una gloria más, para este incansable hacedor de maravillas.
Si no te ahuyenta el tema del golpe bajo sobre el final, entrale de una a este tomo de Seton. Te vas a encontrar con una historia al límite, muy original, muy bella y que a mí logró ponerme muy nervioso.

miércoles, 1 de agosto de 2012

01/ 08: LOS MAS VENDIDOS DE JUNIO Y JULIO

Como ya conté en su momento, en Junio mi mini-distribuidora se tomó vacaciones un par de semanas, por lo cual las cifras de venta no fueron demasiado representativas. Pero en Julio laburamos a lo pavote y ahí sí, se armó un combo interesante. Veamos cuáles fueron las publicaciones más vendidas en el último mes y medio:
1) Regreso a Arkham (Agua Negra)
2) Mecachendié (De la Flor)
3) Cybersix Vol.1 (Napoleones sin Batallas)
4) La Murciélaga Vol.9 (MacPulenta)
5) Dengue (Belerofonte)
6) Yo, Vampiro Vol.3+4 (Puro Comic)
7) Reparador de Sueños (De la Flor)
8) Coca, Ramón y Fernet (Agua Negra)
9) Hormigas en el Culo (Noviembre)
10) Peter Kampf lo Sabía (Ojodepez!)

Muy loco, no? Los dos priimeros puestos se lo llevaron títulos que no eran novedades. Lo grosso es que, si bien en Junio las novedades fueron pocas (una de ellas, Hormigas en el Culo, de Brian Janchez, logró mojar en el ranking) en Julio salieron un montón y sólo cuatro de ellas se colaron entre las más vendidas del cuasi-bimestre: Cybersix salió alrededor del 10/7 y no paró un minuto de vender. Yo, Vampiro y Coca, Ramón y Fernet salieron bien tempranito, la primera semana de Julio. Y La Murciélaga salió ya pasado el 20 y aún así, arrasó y entró cómodamente al top ten.
La otra mitad del ranking quedó en manos de un clásico del 2011, el insumergible Peter Kampf, y de cuatro novedades de Mayo (el mes record en la historia de la distribuidora) que se resisten a ceder terreno: Mecachendié, Dengue, Reparador de Sueños y ese fenómeno imparable que resultó ser Regreso a Arkham. De hecho, este fue el título más vendido de Julio! Muy, muy notable lo que está pasando con este libro que de la noche a la mañana puso a Agua Negra en el mapa de las editoriales a ser tenidas muy en cuenta.
Hablando de editoriales... ¿dónde están Llanto de Mudo y Loco Rabia? Preparando algunos de los lanzamientos más impactantes del 2012, todos ellos prometidos para Agosto, supongo que para aprovechar el impulso de Crack Bang Boom. Si no sale todo para el orto, este mes tendremos nuevos libros de Frank Arbelo, Diego Cortés, la dupla Mosquito-Reggiani, Lucho Saracino, Horacio Lalia, Liniers y la dupla Eduardo Mazzitelli-Quique Alcatena, entre otros. Todo indica que se viene un mes devastador en materia de novedades.
Veremos cuántas logran colarse en el ranking. En Julio hubo muchísimos lanzamientos (tres de Pictus, dos de V&R, uno de La Duendes...), pero la mayoría no arrimó al top ten. Por ahí sumando envión para el segundo mes , algunas levantan.
Ahora falta un nuevo libro de Gustavo Sala y ahí sí, estamos todos.

martes, 31 de julio de 2012

31/ 07: FANTASTIC FOUR Vol.3

Otra deuda saldada: terminé los Fantastic Four de Mark Waid y Mike Wieringo. La verdad es que me gustó muchísimo. No sé si la pongo al nivel imbatible de los clásicos de Stan Lee y Jack Kirby, o de las glorias ochentosas de John Byrne, pero está muy, muy bien.
Este tomo arranca con un arquito de tres episodios dibujado por Paco Medina (una mezcla rara pero no fallida entre Wieringo y Humberto Ramos) en el que Waid y el co-guionista Karl Kesel replantean al Wizard y sus Frightful Four. La idea (convertirlos en una especie de reflejo oscuro de la familia Richards) está muy buena y el desarrollo tiene buenos momentos, aunque se apoya demasiado en la machaca. Digamos que este es el tramo menos imprescindible del tomo.
Los tres episodios siguientes (ya con los lápices en las manos mágicas de Wieringo) son una especie de prólogo muy intenso, muy extremo, muy vibrante y absolutamente impredecible a una nueva saga con... Galactus! Acá, los FF van a tratar de recuperar el prestigio perdido defendiendo a una New York que se quedó sin héroes (porque engancha con Avengers Dissasemble) de la enésima invasión alienígena. Pero esta vez, además de traer hordas de criaturas jodidas con las que pelear, el invasor trae una solución prácticamente infalible y definitiva al problema de Galactus y su hambre cósmico. La letra chiquita es que para que el plan funcione hay que sacrificar a un miembro de los Fantastic Four. Así es como la trama se espesa, se le agrega el dilema ético y al final, un giro que nunca ves venir y que garpa muchísimo a lo largo del tramo siguiente.
Con esta previa tan estimulante arranca el último arco argumental de Mark Waid, una saga en la que Johnny se roba el protagonismo... y los poderes de Sue! Y una saga en la que además de revisitar el origen de Galactus, los autores se replantean el rol del devorador de planetas, su verdadera motivación y las cosas que lo unen o lo separan a los humanos, esa raza de mierda que tantas veces le escupió el asado y a la que –por un motivo u otro- el cabeza de balde le vive perdonando la vida. El último episodio de la saguita, con Galen (ya no Galactus) inmerso entre los mortales, como un turista más en New York, tiene un planteo tan extremo que podría haber derrapado a los tres cuadritos. Olvidate. Acá Waid saca chapa de grosso y pilotea una situación bizarrísima de un modo brillante, con unos diálogos magníficos (una constante a lo largo de todo el tomo) y una bajada de línea devastadora. Digo, además de los huevos...
Y para el cierre, un epílogo en el que –como suele suceder- Waid y Wieringo vuelven para atrás los cambios más zarpados de su etapa para dejarles el patio limpito a los autores que vienen a jugar después de ellos. Esta última historia también es una cátedra de caracterización, humor y acción al palo, y una acertada reflexión acerca de qué es lo que mantiene unidos a Reed, Sue, Johnny y Ben después de tantos años.
No me quiero extender con infinitos elogios al trabajo de Mike Wieringo. Se aplican todos los que se ganó en los tomos anteriores y muchos más. ¿Con qué seguimos? A ver, después de esto vienen dos numeritos escritos por Kesel que nunca vi (creo que nunca salieron en libro) y después la etapa de J.M. Straczynski. Eso lo leí en scans y si bien no es choto, tampoco es maravilloso. No creo que me compre nunca los TPBs. Después viene la etapa de Dwayne McDuffy, muy loca y muy condicionada por los hechos de Civil War. Eso también fue bastante puteado por los fans, a pesar de que a mí me pareció digno. Tampoco me compré esos libros. De ahí nos vamos a la etapa de Mark Millar y Bryan Hitch, que a priori parecía interesante. Mis amigos que la leyeron me recomendaron pasarla por alto, porque –dicen- es puro humo, grandilocuencia y espejitos de colores. Les hice caso y no me compré los recopilatorios (veremos si me resisto el día que los vea muy baratos). Y después arranca la etapa de Jonathan Hickman y ahí sí, me quemaron tanto la cabeza que leí un par de numeritos en scans y me pedí los primeros TPBs. Eso, entonces, será lo próximo que voy a leer del glorioso cuarteto.
El Gran Wieringo ya no está con nosotros, pero el maestro Waid sí, y quiero cerrar la reseña ovacionándolo por esta excelente seguidilla de episodios que le permitieron a los Fantastic Four brillar durante un par de años con luz propia, a la par de tantas otras joyas inolvidables de las que nos regaló la etapa de Bill Jemas y Joe Quesada al frente de Marvel. Ahora que Hickman abandona la serie, parece que se la dan a Matt Fraction. Pero como Plan B, no lo descarten a Waid, que ya demostró que la tiene muuuuuy clara.

lunes, 30 de julio de 2012

30/ 07: EL NEGRO BLANCO Vol.9

Me sigo sorprendiendo con los tomitos de esta serie que nunca había leído, simplemente porque la gente de Ivrea nunca le envío ejemplares a Carlos Trillo...
Las primeras 24 páginas de esta penúltima entrega son un ejemplo de cómo se escribe y dibuja una comedia romántica de enredos. Acá el triángulo más importante de toda la serie (el Negro-Chispa-Flopi) llega al cénit, a la temperatura de ebullición, y todo explota de un modo mil veces más divertido para el lector que para los protagonistas. Después de esa última secuencia, nada será igual. Pero no daba para terminarla ahí, efectivamente se podían dar un par de giros más, bastante impredecibles.
Para las siguientes 26 páginas, Trillo saca de la galera su truco más viejo: meter un nuevo personaje. Lo loco es que esta vez es un nenito de menos de dos años, medio hermano de Morena, la medio-hermana del Negro. Y lo más loco de todo es que a partir de la irrupción de Epaminondas (que así se llama el borreguito), la serie agarra para otro lado, se transforma en un grotesco, repleta de un humor visceral, violento, zarpado, más físico y más escatológico que todo lo que habíamos visto hasta ahora. Menos sutil, pero más cómico. Por suerte, Trillo no estira este recurso más de la cuenta. Así, en esta dosis, funciona.
Y en las 52 páginas que le quedan al tomo, volvemos a la comedia costumbrista de siempre, con un pequeño twist: ahora todo gira en torno a Flopi y su cruzada por recuperar al Negro y por morfarse absolutamente todo. Algo quedó del grotesco del arco anterior: Flopi ahora es una ballena voraz, con menos cintura que Bob Esponja, una especie de bola angurrienta a la que los directivos del canal de TV donde trabaja no saben si esconder, despedir o ponerle un candado en la boca para que no morfe más. Todo esto es bastante poco sutil y destila bastante mala leche e incorrección política, así que se puede considerar otra innovación exitosa por parte de Trillo.
¿Y el Negro? El Negro se despide de Morena (otro personaje que cumplió su ciclo y del cual convenía no abusar) y trata de encauzar una relación con Greta, otra periodista a la que conoció durante la saguita de Epaminondas. El equilibrio está bien logrado: el Negro deja el rol central, pero sigue apareciendo bastante. Y entre la “nueva” Flopi y los personajes secundarios del canal de TV (uno más delirante y sacado que el otro) se generan una cantidad de situaciones graciosas más que suficientes para que la tira mantenga el interés.
Trillo juega con un as escondido en la manga: por más qué el guión se zarpe un poco y juegue al filo del grotesco, lo tiene a Ernesto García Seijas, un tipo con un trazo tan elegante que nada de lo que dibuje, por bizarro o grotesco que sea, llega a generar rechazo. García Seijas es de esas bestias que hacen que dibujar perfecto parezca fácil. Acá despliega una amplísima gama de expresiones faciales (no recuerdo haber visto tantas en ningún otro dibujante argentino de línea realista), se juega en las escenas donde en vez de cabecitas que hablan tiene que dibujar acción, vehículos o cuerpos en movimiento, labura mucho los climas (incluso los climas húmedos de las escenas más hot) y me mató con un detalle retro que uno ya había deleteado del rígido: esos celulares de 1992 que parecían el cajoncito del lustrabotas! ¿Te acordás? Un prócer, Ernesto... tengo muchas ganas de verlo la semana que viene en Crack Bang Boom.
En fin, creo que de los tres tomitos que leí desde que retomé la serie, este fue el que más me hizo reir, el que tiene mejor ritmo, mejores seguidillas de secuencias divertidas. Ojalá el próximo tomo (el último) no sea mejor que este, porque la idea de que la tira se haya cortado en su mejor momento no me parece muy grata. Sin haber leído el final, ya me parece una pelotudez cósmica por parte de Clarín haber sacado a El Negro Blanco para poner a El Nene Montanaro, al que jamás leí, pero huele a producto segundón. Y si encima El Negro... se corta a este nivel, me suman un motivo más para desear que Ernestina y Magnetto terminen sus días en una cárcel.

domingo, 29 de julio de 2012

29/ 07: SHOWCASE PRESENTS THE HOUSE OF MYSTERY Vol.2

Bueno, si leés el blog hace un tiempo ya sabés cómo viene la mano: una dosis zarpada de historias cortas, sin personajes recurrentes, que visitan una y mil veces los tópicos del misterio sobrenatural y coquetean con un terror bastante light, todo coordinado por el maestro Joe Orlando a principios de los ´70, cuando estas antologías vendían fortunas. Los guiones rara vez se escapan de fórmulas predecibles y reiteradas hasta el hartazgo y hasta los guionistas grossos (Archie Goodwin, ponele) derrapan hacia la gansada obvia, blanda, gastada, casi impresentable para los standards actuales. En una de esas esto es culpa de la brevísima extensión de las historietas (la más larga tiene 11 páginas), o de los códigos de censura de la época, o de que realmente creían que nadie se tomaba demasiado en serio a estas revistas; es más, al no tener personajes fijos ni historias continuadas, ni siquiera se las coleccionaba. Se leía una de vez en cuando y ya fue. Podemos elegir uno o varios pretextos, pero lo cierto es que la mayoría de los guiones no sirven ni para envolver las papas.
¿Cuál es el atractivo de este pulentoso tomo de 552 páginas? Obviamente los dibujantes. Calate esta: Neal Adams, Berni Wrightson, Nick Cardy, Gil Kane, Jack Kirby, Gene Colan, Wally Wood, Alex Toth, Michael Kaluta, Sergio Aragonés, Jim Aparo, Gray Morrow, Ralph Reese... ¿seguís vivo? Vienen los filpinos y te rematan: Néstor Redondo, Alex Niño, Alfredo Alcalá, Rudy Nebres, E.R. Cruz, Rubén Yandoc, Ernie Chua... ¿Querés más? Te puedo ofrecer buenos trabajos de tipos que ya en los ´70 no estaban en su mejor momento, pero cada tanto pelaban algo lindo, como Mike Sekowsky, Dick Dillin o el propio Orlando. Okey, las de Kirby, Colan y Cardy son reediciones de material de los ´50, que ya se veía un poquito anticuado en el ´71-´72. Pero el resto es una bola de demolición radioactiva e incandescente, irresistible para cualquiera al que le guste el comic yanki más o menos realista.
Me propongo a mí mismo un juego: rescatar de entre este masacote de pelotudeces las historietas que pueden ser leídas hoy sin pasar vergüenza. A ver cómo me va...
La primera historia, Bat out of Hell, de Jack Oleck y Néstor Redondo tiene buen clima, te logra poner nervioso y está demasiado bien dibujada. Si el final fuera menos predecible, sería una joyita. A Girl and her Dog, de Gerry Conway y Gray Morrow es tensa, rara, bastante impredecible y también tiene unos dibujos del mega-carajo. The Little People, de Oleck y Gil Kane, se cae un toque al final, pero dentro de todo, zafa dignamente. I Wish I May, I Wish I Might, de Len Wein y Dick Dillin es casi un chiste largo (no llega a las cuatro páginas) que funciona muy bien.
Otra historia decente de Oleck y Redondo es House of Horrors, de nuevo con majestuosos dibujos y un guión bastante ingenioso, aunque el final –por enésima vez- no está a la altura. Sno´Fun es una bizarreada macabra y oscura, escrita por Aragonés y dibujada por Wally Wood con muchísimas pilas. Bien ahí. Vuelvo con Oleck, ahora dibujado por Ralph Reese: The Lunatic es otra que no está mal y que al final, en vez de derrapar, pega un giro muy impactante.
Acá no descubro nada: The Demon Within, de Joe Albano y Jim Aparo, ya fue reivindicada y ovacionada muchas veces, muy merecidamente. Lo mismo sucede con The Poster Plague, de Steve Skeates y Sergio Aragonés, una historieta que desde que salió hace 40 años, se sumó al panteón de los clásicos, ganó premios, etc.
Otro laburazo de Redondo (no se sabe quién lo escribió) es The Tower of Prey. De nuevo, le falta un giro más copado al final, pero es una historia fuerte, tensa y con una gran bajada de línea. Un tal Carl Wessler es el autor de To Die for Magda!, una historia linda, impredecible, intensa, dibujada como la hiper-concha de Dios por un Alex Niño prendido fuego.
The Burning es otra buena historia de Oleck, oscura y jodida, a la que Mike Sekowsky no le puso todas las pilas. Igual se ve bastante bien. La mejor historia del tomo viene de dos autores a los que jamás había oído nombrar: Bill Meredith y Bill Payne. Se llama Last Ritual, Last Rites y es shockeante, escalofriante, brutal. El dibujo es muy, muy grosso, obviamente basado en fotos pero con una expresividad increíble. The Day the Clock Stopped, de Robert Kanigher y Rubén Yandoc, daba para una serie regular de Vertigo de 60 episodios. De todos modos, un planteo interesantísimo y unos dibujos excelentes no alcanzan para elevarla al status de clásico.
Tomorrow I Hang!, escrita por Nelson Bridwell y dibujada por el maestro Aparo también es casi un chiste largo, muy efectivo y un toque perturbador. Y cierro con una más de la dupla Oleck-Redondo, Deliver Us From Evil, bien planteada, bien desarrollada, con un final apenitas predecible y unos dibujos y una narrativa devastadores.
16 historietas parecen muchas, pero te recuerdo que ninguna llega a las 12 páginas y el libro tiene 552. Con las que me parecieron grossas no sé si llenamos 120. Pero bueno, es lo que hay. Yo sabía a dónde me estaba metiendo. Y además muchos de esos guiones pedorros están tan bien dibujados, que no me importa nada. Me falta el Vol.1 y si lo veo barato, no te extrañe que me lo compre...

sábado, 28 de julio de 2012

28/ 07: HOY NO HAY NADA

Estoy por terminar un libro de 550 páginas, que seguro voy a reseñar mañana. Pero hoy se me acabó el día muy rápido.
Me levanté tarde (como todos los sábados) y ya me voy para la Feria del Libro Infantil, a presenciar las charlas del Festival de Historieta, en las que van a participar amigos e ídolos de la talla de Robin Wood, Cacho Mandrafina, Lito Fernández, Ray Collins, Eduardo Maicas, Gustavo Sala, Pablo Túnica y Luciano Saracino.
La Feria cierra a las 20 hs., y de ahí... quién sabe para dónde nos llevará la noche. Lo cierto es que no me alcanza el tiempo para leer lo que me falta de ese Showcase, con lo cual la onda es reseñarlo mañana.
Nos vemos en la Feria del Libro Infantil, o mañana, acá en el blog.

viernes, 27 de julio de 2012

27/ 07: ARZAK, EL VIGILANTE

Uh, qué mala leche... Justo se viene a morir Moebius cuando yo me cebo mal con una obra suya que es la primera parte de una trilogía...
Nah, en serio: imposible recomendarte que gastes la guita que vale este libro sabiendo que nunca vas a leer el final de la historia. A menos que compres historietas sólo por los dibujos, cosa que yo he hecho con más de una obra de Moebius, de esas que tienen guiones patéticos. Si te bancás el garrón de engancharte con una historia que está buenísima pero de la que nunca vas a saber el final, o si lográs leer este comic como si no fuera un comic sino un artbook, preparate para experimentar la más absoluta fascinación.
A nivel visual, este es un laburo de Moebius realmente sublime, incluso para los propios standards del autor. A simple vista puede parecer un trabajo frío, porque se nota que nada está librado al azar, ni una línea, ni una pinceladita de color, ni una onomatopeya. Sin embargo, en cuanto te enganchás con la narrativa y te empezás a meter en el mundo de Arzak, sentís que estos personajes están vivos, que laten, que de alguna manera te incluyen, te hacen partícipe de lo que está sucediendo. El Genio Eterno logra que vos, como lector, pases a formar parte de la maravilla que pone ante tus ojos. Esto hay que verlo para creerlo, no puedo –como tantas otras veces- armar un marco de referencia citando a autores cuyos estilos se dejan ver en la obra que estoy reseñando, porque Moebius es un universo aparte; a él no lo influyen, sino al revés: él es el que proyecta una sombra monstruosa sobre todos los que lo leímos alguna vez.
El guión es otro tema. Acá Moebius se resiste a dos tentaciones: por un lado, no regurgita ni respeta ni una puntita de los guiones que co-escribió con otra gente para la serie animada de Arzak hace casi 10 años. Por el otro lado, no nos hace el fan service a los que deliramos con las historias clásicas del personaje, las de los ´70. Ni siquiera se hace cargo de esa historia de los ´80 en la que explicaba quién era Arzak, cuál era su rol en el mundo y –de paso- integraba a la continuidad a los personajes de La Desviación, otra de sus míticas historietas setentosas.
En esta versión, Arzak no es un humanoide de piel amarilla y rasgos medio orientales. Es un humano común y corriente, con rasgos europeos y sin más superpoderes que el de usar ese gorro con forma de poronga sin parecer un ridículo. Moebius re-explica al personaje, a su misión, a su realción con el resto de los personajes que aparecen (hay ocho o nueve importantes) y arma las bases de un universo. Todo lo que pasa acá está perfectamente justificado, hasta lo más fumanchero. Evidentemente, el maestro había imaginado no sólo un mundo, no sólo un clima, no sólo un nuevo look para el personaje, sino toda una epopeya, compleja y elaborada, que arranca por la senda correcta.
Hay un poquito de machaca, bastante runfla política, muchos elementos de la ciencia-ficción limada con la que tantas veces nos invitó a volar el Genio Eterno y algunos conceptos metafísico-espiritualosos, aunque sin tanto protagonismo como en otras obras del maestro. Este primer tomo termina en un momento bravo, complicado tanto para Arzak como para Lady Charmayne y su hijo Domyo, quienes venían llevando adelante un sub-plot que estaba a punto caramelo, listo para integrarse al tronco principal de la saga. Y es todo lo que hay.
Lamentablemente, Moebius no llegó a completar ni siquiera el segundo tomo y la historia quedó trunca. Queda esta primera parte y todos esos dibujos, ilustraciones y bocetos que aparecen en las últimas 16 páginas de este álbum y que son una exquisitez cósmica. El pterodelfo de Arzak no va a volver a volar, pero nuestra imaginación sí, porque Moebius nos enseñó a cagarnos en los límites, a ir siempre más allá en ese terreno de inagotable fertilidad del cual él fue Amo y Señor. Gloria infinita para él.

jueves, 26 de julio de 2012

26/ 07: X-STATIX PRESENTS: DEADGIRL

Ay, qué lástima tener que despachar rapidísimo esta reseña por falta de tiempo...
En primer lugar, me ensarté como un gil. Leyendo este tomo, me entero que todos los miembros de X-Statix están muertos. Y buscando en Wikipedia, me cuentan que mueren todos al final del Vol.4 y yo el otro día leí el Vol.2. O sea que me cagaron muchas sorpresas por no ponerle Vol.5 a este TPB.
Ahora, ¿es un TPB de X-Statix? Sí, definitivamente. El Doctor Strange, que comparte protagonismo con Deadgirl, tiene muchísima chapa, pero sin los personajes de X-Statix esto no podía ni resolverse ni cobrar algo así como un rumbo razonable.
De todos modos, se nota mucho que Peter Mlligan quería hacer una saga del Tordo y –para que Marvel se la aprobara- le agregó todo el tema de X-Statix, o en realidad la posibilidad de retomar algunas puntas que no habían cerrado del todo (supongo) cuando se canceló esa colección. Algo parecido a lo que vimos en Fever, cuando Brendan McCarthy mete a Spider-Man en su saga del Hechicero Supremo.
Milligan escribe a un Doctor Strange canchero y encantador, pero se zarpa un poco con los chistes. Esto es casi tan en joda como Indefensible, aquella saga de los Defenders que nos obsequiaran Keith Giffen, J.M. DeMatteis y Kevin Maguire. Si después de leer Indefensible resulta imposible volver a tomarse en serio a Dormammu y Umar, una vez que leés Deadgirl le perdés por completo el respeto a Strange, a Wong e incluso al mismísimo Ancient One. No digo que esté mal, porque ese enfoque realmente funciona en el contexto de esta historia. Digo que si siguen tomándose al Tordo para la joda, después va a costar un huevo reinterpretarlo como personaje serio y dramático. Pero bueno, son experimentos y está bueno que las grandes editoriales experimenten.
El guión en sí es un disparate que gira en torno a los héroes y villanos muertos, cómo viven en el más allá, quiénes y por qué quieren volver a la vida, por qué algunos vuelven y otros no... esa onda. Guarda, tomado todo MUY en joda. Esto es pop para divertirse: No esperes explicaciones filosóficas ni metafísicas, la cosa va más para el lado de los chistes, incluso algunos medio escatológicos, otros medio sexópatas y hasta un gaste maligno y genial al nefasto George W. Bush.
El siempre brillante Mike Allred comparte la faz gráfica con Nick Dragotta y este usa sus poderes camaleónicos para –una vez más- adoptar el estilo del ídolo de modo que no puedas distinguir qué hizo uno y qué el otro. Por ende, todo parece un comic de Allred y todo se ve maravillosamente bien. Y como siempre, el color de Laura Allred (bomba atómica y esposa de Michael) aporta muchísimo a este clima de bizarreada festiva.
Superhéroes, comedia y algunos elementos típicos del comic de terror se juntan en esta historieta, esta vez para descorchar unas bebidas y cagarse de risa un rato. La epopeya está, pero puesta al servicio de un relato cuyo tono no es circunspecto ni dramático, sino que todo el tiempo te guiña un ojo como diciendo “Todo bien, es una joda”.
Si ya leíste todo X-Statix, tirate de cabeza. Si no, bancá a leer el final, porque esto es una especie de epílogo. Ahora, si sos purista del Dr. Strange más clásico, más amargo y traumatizado, esto te puede llegar a inflar seriamente las pelotas. ´Nuff said!

miércoles, 25 de julio de 2012

25/ 07: LARVA Vol.14

En algún momento, la antología colombiana Larva dejó de ser una simple revista de historietas y se convirtió en una especie de álbum, grandote, con lomito, con una calidad de edición más que envidiable. Seguramente influye el hecho de que recibe aportes gubernamentales, cosa que a mí no me termina de cerrar del todo, pero bue...
Vamos a lo que importa, que son las historietas. Arrancamos mal, con Powerpaola, una chica que dibuja horrorosamente y carece de las nociones más básicas para plasmar sus ideas en imágenes. Sus tres páginas cuentan una anécdota mínima, intrascendente, con cero interés. Por suerte enseguida vienen cuatro páginas de John Joven, un monstruo, un dibujante increíble (autor también de la fastuosa portada), a quien no conocía y de quien me hice hardcore fan. Muy grosso.
Arrancan los invitados extranjeros con una dupla ya clásica: Alejandro Farías y Marcos Vergara aportan talento argento en dos paginitas muy, muy disfrutables. A color y sin palabras, otro colombiano al que no conocía, Mrz, me impactó con su dibujo, su narrativa y el clima que logra en apenas cinco páginas. Otro a seguir de cerca. Elseñorjuanito aporta cuatro páginas muy llamativas, con buenos dibujos, grandes diálogos y personajes muy laburados, pero es apenas el primer tramo de una historieta con continuará, lo cual la hace perder todo atractivo, al menos para mí.
La de Inu Waters también termina con “continuará”, pero se entiende por sí sola. No es gran cosa, pero tampoco está mal. La historieta de Luto tampoco tiene un guión descollante (zafa apenas con un par de chistes) y tampoco lo necesita: su dibujo es vistoso, ganchero y repleto de virtuosismo. Una de las mejores historietas de la antología también tiene sello argentino: Iñaki Aragón escribe y Matías Chenzo dibuja un relato cuasi perfecto, un gran mecanismo de relojería. Los fans de la historieta más under, más salvaje y visceral, serán felices con el aporte del peruano David Galliquio, un delirio desaforado, muy gracioso y con un palo magnífico para Juan Carlos Silva, otro historietista peruano famoso por sus reiterados plagios a sus colegas.
Jim Pluk... no dibuja mal, pero el experimento de meter 18 viñetas por página le salió bastante enrevesado. Más allá de que el guión se quiere subir –con poca suerte- a la onda de los de Gustavo Sala. Uno de los referentes del comic colombiano actual, Joni B, muestra una vez más su talento y su capacidad para evolucionar en una historieta de 7 páginas de gran belleza. Otro peruano vanguardista y experimental, el gran Rodrigo La Hoz, cuenta una hermosa y originalísima historia en apenas dos páginas. Un capo total.
Ya cerca del final, otro argentino, Berliac, propone una historia chiquita pero muy interesante, dibujada como los fuckin´dioses. El tema es que al estar impresa en un formato tan grande, no queda bien ese recurso que tanto le gusta a este autor de poner muy pocas viñetas por página. Y cierra Weng Pixin, de Singapur, un verdulero impresentable que quiere parecerse a Enomoto, o al Yoshihiro Tatsumi más brutal, y fracasa estrepitosamente. Es increíble cómo el nivel de una muy buena antología puede bajar tanto y tan de golpe cuando las seis páginas finales se las dan a una historieta tan, tan chota.
Las páginas de Larva que no ofrecen historietas, están ocupadas por artículos (uno de ellos, del propio Berliac) bastante atractivos y bien escritos. El diseño está muy bien, el papel es excelente... La verdad, muy rico todo. Falta depurar un toquecito el staff de colaboradores y tenemos una muy buena revista apuntada al palo de la historieta latinoamericana más finoli, o de más marcada impronta autoral, con unos cuantos hallazgos realmente notables. Tengo sin leer el Vol.15, también, al que prometo entrarle pronto.

martes, 24 de julio de 2012

24/ 07: THE WEDNESDAY CONSPIRACY

Globalizame esta: edición yanki de una obra que un autor español realizó para el mercado francés. ¿Qué talco?
The Wednesday Conspiracy nació en la mente de Sergio Bleda (al que visitamos allá por Octubre del año pasado) con el título de La Conjura de Cada Miércoles, en forma de tres álbumes de 46 páginas realizados a razón de uno por año, entre 2005 y 2007. Los amigos de Dark Horse editaron la saga completa en un sólo TPB, de 2010, lo cual es bastante coherente, porque los álbumes no son autoconclusivos, sino que terminan en escabrosos cliffhangers, que habrán dejado a los lectores franceses puteando un año entero para saber cómo catzo continuaba la historia.
A ver, el planteo está gastadísimo: un científico reúne a un grupo de freaks con poderes paranormales para brindarles apoyo y contención. De alguna manera estos conectan con una gigantesca conspiración para traer a la tierra a una horda demoníaca y deben enfrentarse a poderosos enemigos, también del palo sobrenatural. O sea, una especie de X-Men más dark, un X-Men para el sello Vertigo de los ´90. ¿Cómo pilotea Bleda la falta de originalidad en la propuesta de la serie?
Primero, con buenos toques en la caracterización. Los personajes están muy bien trabajados, principalmente Violet (que es lo más parecido a una protagonista) y Akiko. Los demás, salvo Brian, que aporta poco, están todos muy bien, incluso algunos secundarios como el desquiciado Ian Barks, un gran hallazgo por parte de Bleda. En segundo lugar, con el ritmo narrativo, que está cuidadísmo. Hay un equilibrio muy notable entre la investigación, la machaca y las escenas más tranqui e intimistas. En casi 150 páginas, el autor encuentra espacio para desarrollar a los héroes y villanos, para que la trama encuentre su cauce siempre de modo razonable, nunca forzado. Y para crear una atmósfera muy atrapante, que te logra involucrar en la historia y te hace querer llegar sí o sí hasta el final. En este rubro, la originalidad de Bleda es incuestionable: la cantidad de giros argumentales que nunca te ves venir son muchísimos y los recursos a la hora de mostrártelos de modo ganchero y efectivo son muchos más.
Lo cual engancha con el tercer argumento de Bleda para pilotear un planteo muy trillado: los huevos. Como el español trabaja para Francia, sabe que la historia no puede continuar forever. En la página 46 del tercer álbum, se va a acabar. Y si la historia no sigue, ¿para qué quiere que los personajes sobrevivan a peligros imposibles? Para nada, entonces no tiene reparo en que cada uno de los protagonistas tenga su final y varios de ellos son por lo menos drásticos. Para uno, que venía leyendo The Wednesday Conspiracy como si fuera una remake del Night Force de Marv Wolfman y Gene Colan, cada punto final para un personaje fue un shock totalmente impredecible. Y por supuesto bienvenido, porque le da lógica y consistencia a la saga.
Esto mismo, creado para el mercado yanki, sería una serie regular, ilimitada, pensada para que Violet, Akiko, Joe, Roger y demás duraran para siempre. Cada uno de estos álbumes franceses de 46 páginas repletas de viñetas (10, 11, las que quieras) tienen material para tres o cuatro comic-books de 22 páginas, o sea que lo que hizo Bleda en esta serie equivaldría a casi un año de una ongoing yanki (o por ahí un cachito menos si hay que sacar los garches y las torturas). Pero claro, Bleda lo hizo en tres años, no en uno, por eso logró este nivel, sobre todo en el dibujo, que está mucho mejor que en Duérmete Niña.
Si en su obra anterior el dibujo parecía una mezcla entre Hermann y algún dibujante de El Víbora, esto parece una mezcla entre Andreas y los gemelos brazucas Fábio Moon y Gabriel Bá. Hay composiciones que recuerdan a Moebius, bichos que recuerdan a François Boucq y un entintado por momentos más filoso, más tipo Tomaz Lavric. Y mientras Duérmete Niña estaba muy jugado al color, The Wednesday Conspiracy se podría publicar tranquilamente en blanco y negro sin perder casi nada de su vasto atractivo visual. Acá el color está buenísimo, pero no define nada, la que define es la línea de Bleda, potente, sugestiva y llena de recursos.
Me parece que The Wednesday Conspiracy nunca se editó en nuestro idioma, pero bueno, por suerte existe esta dignísima edición en inglés. Obviamente en francés se editó más grande y el dibujo se ve mucho mejor. Pero así como la ofrece Dark Horse, también se disfruta muchísimo. Si te copás con las conjuras macabras, las sectas ancestrales, los freaks paranormales y la machaca sobrenatural, te vas a volver loco con esta historieta.